Yoga y compromiso humano
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Swami Sivananda, llamado anteriormente Kuppuswami, nació el ocho de septiembre de 1887, en una familia ortodoxa de bramines, al sur de la India.
Desde joven, le fueron confiados por su padre las tradiciones védicas, y a partir de ellos, él muestra un interés particular por el estudio y la práctica vedanta.
Su cualidad principal era la de poseer una mente extremadamente abierta y libre de prejuicios mundanos, comunes en su época y sociedad.
Siguiendo una vocación de servir al prójimo, estudió medicina, y se dedicó a ayudar en base a su profesión donde fuera necesario. En 1913, en Malasia, se hace cargo de un hospital de una plantación de caucho, donde atiende con abnegación a los trabajadores de la planta, y a la población pobre de los alrededores.
Un Sadhu al cual se encontró, le obsequió un libro de filosofía Vedanta, y por este hecho, sumado a la necesidad profunda de ayudar aun mas a las personas, Swami Sivananda decide dejar la medicina para volverse un renunciante.
Más adelante haría un viaje de un año, finalizando en los Himalayas, en donde fue iniciado en la orden de Sannyasines, en 1924, con el nombre Swami Sivananda Saraswati.
A lo largo de siete años se dedicó casi completamente a la meditación, atendiendo también a personas enfermas en una pequeña clínica. De a poco, se agruparon sus seguidores a su alrededor, ya que desde el año treinta realizaba viajes en los que predicaba, con su voz fuerte, su carisma y su excelente oratoria. A donde fuera, se dedicaba a llevar a cabo lecturas, cantos, y enseñanzas a las personas acerca de cómo mantenerse fuertes y saludables a través del ejercicio de asanas.
Posteriormente, se crea la Sociedad de la Vida Divina , en 1936, y la Academia de Yoga Vedanta, con el objetivo de acercar las enseñanzas del Vedanta a la mayor cantidad de personas posibles
Swami Sivananda publicó más de trescientos libros donde se dejan sentadas las enseñanzas tradicionales del Vedanta. Las enseñanzas de Sivananda combinan los distintos caminos del yoga en lo que se dio a conocer como “Yoga de síntesis”. Él mismo resumió su enseñanza en seis palabras: “Sirve, ama, da, purifícate, realízate, medita”.
Su vida misma fue un didáctico ejemplo del servicio de hacia la humanidad desde el yoga. Actualmente, tiene discípulos en todo el mundo, de todas las nacionalidades y religiones.